Si has encontrado este blog ahora, te explico un poco. Verás que en la presentación de mi perfil digo que me llamo María Concepción pero me firmo Concha para abreviar y que en 1999 registré un sello editorial para publicar la obra literaria de mi hermana Estrella Cardona Gamio. Lo que no dice en el perfil es que el 5 de noviembre empezamos a navegar por el ciber espacio y la nave espacial que utilizamos era una página web nacida con esa intención. Pues bien, a partir de ese momento crucial en nuestras vidas, el “equipo” de esta aventura, mi hermana y yo, nos pusimos a publicar gratuitamente algunas de sus novelas, cuentos infantiles, relatos y mucho más, por Internet.
Eran otros tiempos, los tiempos del correo electrónico y era por ese medio por donde nos llegaban las opiniones y felicitaciones. Y eso elevaba mucho la moral. En el año 2006 nos animamos, en vista del éxito, a publicar el primer libro en papel, fueron 7 en total ya que la crisis económica global nos obligó a interrumpir las publicaciones que reanudamos con la llegada de Amazon a España y nos pusimos a editar en digital para Kindle hasta junio de 2020, último ebook editado hasta el momento y del que hablaré en otra ocasión.
El título de este post, “Mi hermana escribe y yo estoy en la sala de máquinas”, era una frase que me gustaba repetir años atrás. Llevo un tiempo fuera de esa sala de máquinas, casi (falta poco) una década de inactividad en el mundo de la edición. Pero la buena noticia es que estoy aquí y eso es lo que importa.
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